Grupo de 4º de Arqueología de la UCM: Helena Muñoz, Patricia González, Andrea de Juan y Nuria Schlesinger.

lunes, 4 de enero de 2016

Grabando en la Adrada. Parte III

Hoy nos toca enseñaros la torre del homenaje y el control del territorio que se ejercía desde ella.

La torre del homenaje se reconoce por ser la de mayor dificultad de acceso y de altura dentro del recinto amurallado. En este caso, para poder acceder a ella habría que atravesar las defensas exteriores, lo cual supondría cruzar el foso o el puente levadizo para sobrepasar las murallas y la segunda muralla que protegía la puerta principal (de la que sólo quedan los cimientos), cruzar el patio de armas y las dependencias de la antigua iglesia, subir a la torre albarrana y cruzar el paso de ronda en el lado norte hasta, por fin, llegar a la torre del homenaje tras un estrecho pasillo en forma de "L". Así que sí, es el punto de menor accesibilidad.

Arquitectónicamente, la torre del homenaje del castillo de la Adrada se levantó con todas las modificaciones del siglo XV encima del cabecero de la iglesia, aprovechando su forma y resistencia. Se construyó en ladrillo y mampostería granítica con argamasa, rematado en techumbre de tejas. Así que se adapta a la planta del cabecero con forma de semicírculo, dando el lado curvo hacia el exterior.



Lo que no encaja

Esos pequeños detalles que nos indican que el Castillo de la Adrada se hizo como un medio de exaltación y no de defensa los vemos tanto en su trayectoria histórica, en la arqueología del paisaje y en su arquitectura.

  1. Las troneras: lo dicen hasta los carteles informativos. Son nulas. Tienen un ángulo de tiro deficiente y su sola presencia es la única utilidad que tienen.
  2. El espacio: no he encontrado ninguna otra fortificación como atalayas o fortines que sirvan de puntos de avanzada a los que informar o de los que recibir avisos de ataques. O bien no había, o bien no se han prospectado los municipios circundantes. Así que eso de avisar mediante fuegos o reflejos de espejos desde la torre del homenaje, me da que no produjo a nadie.
  3. La historia: nunca fueron sitiados. Nunca. Es más, para cuando edificaron el castillo, la frontera con Al-Ándalus estaba tan lejos que no había a quién enfrentarse en la región y el único motivo que llevó al castillo a un estado ruinoso fue la Guerra de Independencia y el abandono.


¿Curioso, verdad? Espero que os haya resultado interesante. Helena se despide hasta la próxima entrada.

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